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Cómo se arma el cartel de un festival
Cabezas, orden de nombres y cláusulas de exclusividad. Un cartel no es una lista de gustos: es un presupuesto puesto en tipografía.

Un cartel de festival parece una lista de artistas ordenada por gusto. No lo es. Es un presupuesto convertido en tipografía, y casi todo lo que se ve en él —quién sale, dónde, y de qué tamaño— estaba escrito en un contrato meses antes.
Se construye al revés de como se lee
Un cartel se lee de arriba abajo y se construye igual, pero con una diferencia importante: hasta que no se cierran las cabezas, no se sabe cuánto dinero queda.
Las cabezas se llevan entre el 40 y el 60 % del presupuesto artístico. Dos nombres pueden consumir más que los otros treinta juntos. Y como sus cachés no se cierran hasta que su agencia tiene montada la gira europea entera, el festival vive meses sin saber su propio margen.
De ahí una cosa que el público interpreta mal: que un festival anuncie dos nombres en noviembre y el cartel completo en marzo no es estrategia de marketing. Es que todavía no lo sabe.
El orden de los nombres es una cláusula
Esto sorprende a quien viene de fuera: la posición en el cartel está en el contrato. Y no en plan «que salga bien grande», sino con precisión:
- En qué línea aparece
- Cuántos nombres pueden ir por encima
- Qué tamaño de letra tiene respecto al artista mayor (por ejemplo, «no menor del 60 % del headliner»)
- Si va solo en su línea o compartida
Se llama billing, y un incumplimiento —sacar a alguien una línea por debajo de lo pactado, o en cuerpo menor— puede dar derecho a compensación. Los diseños de cartel se revisan por el departamento legal antes de publicarse, y no es por el color de fondo.
El cartel es el único documento del festival que ve todo el mundo. Por eso es el que más se negocia y el que menos se improvisa.
Las cláusulas de exclusividad
La radius clause es lo más discutido de toda la negociación. Prohíbe al artista tocar dentro de un radio y un plazo alrededor del festival:
| Habitual en España | |
|---|---|
| Radio | 150 – 300 km |
| Antes | 60 – 90 días |
| Después | 60 – 90 días |
La lógica del festival es evidente: si pagas por traer a alguien y tres semanas antes toca en la ciudad de al lado a mitad de precio, has pagado por su público dos veces.
La del artista, también: una exclusividad amplia puede cargarse su gira nacional entera. Aceptar 300 km y 90 días en España significa renunciar a media península durante seis meses.
Se negocia por partes: radios distintos para sala y para festival, excepciones nominadas, o un plazo corto antes y largo después. Y cuando un artista se niega en redondo suele ser por eso, no por dinero.
A dónde va el resto del dinero
En un festival mediano español, los artistas son entre el 40 y el 55 % del presupuesto total. El resto:
- Producción y montaje: escenarios, sonido, luces, estructuras, vallado
- Personal: producción, técnicos, azafatas, limpieza
- Seguridad y sanitarios: dimensionados por aforo, y no negociables
- Permisos, tasas y seguros
- Marketing, que en un festival nuevo puede ser más del 15 %
Por eso subir una cabeza de cartel no es solo pagar más caché: una cabeza mayor pide más producción, y a veces obliga a cambiar el escenario entero.
Los tres errores que se repiten
Cerrar la cabeza sin saber la producción que trae. Un artista con un caché razonable y un rider imposible sale más caro que uno más caro con un rider de sala.
Anunciar antes de tener firmado. Un nombre anunciado y luego caído hace más daño que un cartel corto.
No cruzar el cartel con la venta. El nombre que más ilusión hace al equipo no siempre es el que mueve entradas, y eso solo se sabe mirando de dónde vinieron las ventas del año anterior.
¿Trabajas con otros radios o tus porcentajes son otros? Escríbenos a hello@onroad.live: este artículo se actualiza con datos reales del sector.
Lo que responde este artículo
- ¿Cómo se decide el cartel de un festival?
- De arriba abajo. Primero se cierran las cabezas de cartel, que consumen entre el 40 y el 60 por ciento del presupuesto artístico, y solo entonces se reparte lo que queda entre el resto de nombres. Por eso un festival puede anunciar dos artistas en noviembre y el cartel completo en marzo: hasta que no se sabe lo que cuestan las cabezas, no se sabe cuánto hay para lo demás.
- ¿Qué es una radius clause o cláusula de exclusividad en un festival?
- Una cláusula que prohíbe al artista tocar en un radio geográfico y un periodo de tiempo alrededor del festival: normalmente entre 150 y 300 kilómetros, y de 60 a 90 días antes y después. Existe para que el festival no compita con un concierto del mismo artista en la misma zona, y es uno de los puntos más discutidos de la negociación.
- ¿Qué significa el orden de los nombres en un cartel de festival?
- Es la posición contractual del artista, y va escrita en el contrato: quién aparece primero, en qué línea y con qué tamaño de letra respecto a los demás. No es diseño gráfico, es una condición negociada, y un incumplimiento puede dar derecho a compensación.
- ¿Cuánto del presupuesto de un festival se va en artistas?
- Entre el 40 y el 55 por ciento del presupuesto total en un festival de tamaño medio en España, y de ese dinero las cabezas se llevan entre el 40 y el 60 por ciento. El resto va a producción, montaje, personal, seguridad, permisos y marketing.
De dónde salen estos datos
Las cifras de este artículo son rangos que se manejan en el mercado español, no estadística oficial. Se contrastan con quien trabaja en el sector y se corrigen cuando alguien nos dice que no cuadran.